Tango Jam

Record Info

Tracklist

    1. Gallo Ciego (Agustín Bardi)
    2. Nada (José Dames – Horacio Sanguinetti)
    3. La Cumparsita (Matos Rodríguez)
    4. Los Mareados (Juan Carlos Cobián – Enrique Cadícamo)
    5. Recuerdo (Osvaldo Pugliese)
    6. El Día Que Me Quieras (Carlos Cardel – Alfredo LePera)
    7. Como Dos Extraños (Pedro Laurenz – José María Contursi)
    8. Oblivion (Astor Piazzolla)

Recording, mixing and mastering by Gorka Dresbaj, Studios “The Room Bcn” (www.theroombcn.com), Barcelona (Spanien). August 2010. Artwork by Alfredo Genovese (www.fileteado.com.ar)

Musicians

José Reinoso (Piano y arr.), Horacio Fumero (Kontrabass), Diego Piñera (Schlagzeug)

Guest

Marcelo Mercadante (Bandoneón),  Guillermo Calliero (Trompete)

Tango Jam

Von Miquel Jurado

[ES]

Mein Großvater väterlicherseits war verrückt nach Carlos Gardel, so sehr, dass er im Besitz aller Veröffentlichungen war und sogar zahlreiche Platten doppelt gekauft hatte falls eine Platte sich mal durch das viele Hören abnutzen sollte. Er spielte auch Gitarre und sang – er war ein nennenswerter Imitator von Gardel – und kurioserweise hörte er niemals andere Musik, denn die einzige Musik die für ihn existierte war die von Gardel. Es war verboten auf seinem Plattenspieler Musik anderer Künstler mit Ausnahme von Gardel abzuspielen. So kam ich mit Musik in Kontakt und ich meine, dass ich während der ersten fünf Jahre meines Lebens keine andere Musik gehört habe. Im Jahr 2001 hatte ich das Glück mit dem großartigen argentinischen Gitarristen Luis Salinas durch Spanien zu touren. In einem Teil seiner Show war Salinas solo. Er spielte Tangos von Gardel (Volver, Eldíaqueemquieras, Milonga Sentimental) und ebenfalls Tangoklassiker anderer Komponisten, aber die Musik klang stets wie ein Jazzstandard: er verzierte die Melodie und improvisierte über die harmonische Form des Liedes. Ich war beeindruckt von dem enormen melodiösen und harmonischen Reichtum des Tangos, den ich dank Salinas für mich entdeckte. Es eröffnete sich mir jene musikalische Welt und ich begann mir Aufnahmen von Gardel, Horacio Salgan, Anibal Troilo, Osvaldo Pugliese anzuhören, arbeitete die großen Klassiker des Tangos durch als ob es Jazzstandards wären und ich versuchte über die Form der Komposition zu improvisieren. So entdeckte ich dann, dass der Tango, genauso wie der Bossa Nova oder der Bolero, einen soliden Rahmen für das Improvisieren anbietet. Bei dieser CD-Einspielung hatte ich das Glück auf einen hervorragenden Kontrabassisten, Horacio Fumero (fester Kontrabassist von Tete Montoliou für 17 Jahre), zurückgreifen zu können, zudem er sich sehr gut im Tango auskennt. Dasselbe Glück hatte ich mit dem talentierten Schlagzeuger Diego Piñera, der eine solide Ausbildung in der Jazztradition genießt und sich gleichzeitig im Tango sowie in uruguayischen Rhythmen wie kein anderer auskennt. Mit Ihnen habe ich die beste musikalische Unterstützung erfahren, wie ich es mir für dieses Projekt nicht vorzustellen gewagt hätte.

Auf  TANGO JAM dient das ‚klassische‘ Trio-Format (Klavier, Kontrabass, Schlagzeug) als Basis, auf dem sich die unendlichen Hin- und Rückwege berufen, die den nordamerikanischen Jazz mit dem Tango, als auch mit den Rhythmen südamerikanischer Herkunft vereinen. Während des Hörens der Aufnahmen können wir bei den großen Meisterwerken des Tangos die Luft einer Milonga, eines Candombe oder Blues gepaart mit der Atmosphäre der 60iger Jahre Jazzplatten spüren.

Ich hoffe Sie genießen diese Musik genauso wie wir Musiker sie im Moment Ihrer Entstehung genossen haben.

[ES]


 Tango Jam

Miquel Jurado

Cuando José Reinoso me hizo llegar este cedé lo primero que pensé fue: ¡lástima!, no corren buenos tiempos para la música grabada (por buena que sea)… Miré la funda, entonces todavía blanca y con el texto escrito a mano, y no pude reprimir una cierta tristeza. Lo puse en el lector del coche, la mejor manera de escuchar un disco por primera vez es hacerlo mientras conduces (no en un atasco, por supuesto), y allí me quedé, clavado. Llegué a mi destino mucho antes de que el disco concluyera (en mi pueblo las distancias son cortas) pero permanecí en el coche hasta que la música llegó a su fin. Pocas veces sucede tan de improviso pero allí estaba yo, atrapado por las primeras vibraciones de un piano embriagador y una percusión inquietante que, entre el dolor y el éxtasis, se fundían minutos después bajo el coup de grace de un contrabajo solitario (diabólico, diría).

Ese primer tema era ya como la desaforada historia de toda una vida (¿la suya? ¿la mía?), un cúmulo de estallidos de pasión cercanos, distantes. Respiré hondo, jondo tal vez, y siguieron otras historias sin palabras (no eran necesarias) balanceándose en paisajes cambiantes, entre el día y la noche, sensaciones entre la verdad y la mentira, hasta concluir, ¡cómo no!, con el suspiro de un bandoneón que se acalla en la penumbra (o acalla la penumbra, quién sabe). Cuando se hizo el silencio, mejor decir un vacío, me di cuenta de repente de dónde estaba. Había viajado por extensos altiplanos dorados por el sol, por estrechas y húmedas callejuelas siempre oscuras, por espacios abiertos, por tugurios de arrabal, por el Rio de la Plata y el delta del Mississippi, por el Atlántico y por el Mediterráneo, por ese Sur que todavía existe y por ese Norte más soñado que tangible,… todo al mismo tiempo. Salí del coche consternado, toqué de pies en tierra y volví a respirar hondo. Llegué tarde a mi cita pero inusualmente feliz. Al escuchar estas grabaciones no sabía quien tocaba, lógicamente José Reinoso pero no había incluido en su nota ningún otro nombre. Mejor, mucho mejor, eso evitaba prejuicios positivos hacia músicos que creí reconocer y que me hubieran predispuesto favorablemente. No, mi primera sensación no estaba contaminada. Clavado en el asiento de mi coche me había poseído el extraño placer de una música aparentemente espontánea (lo de jam en el título no parece casual), terriblemente cercana, acariciante, sensual incluso y, a la vez, malvada, perversa como las historias que narran esos tangos tan queridos que nos siguen y nos persiguen tanto en la samba como en el bolero, en el blues o en la java. Son Tangos (así con mayúsculas) pero no lo son,: son bastante más. Punzantes, dolorosos, ambivalentes, reconfortantes,… realmente peligrosos.

La lástima es que efectivamente este disco nace a destiempo, debería haber salido hace diez años cuando el mercado estaba deseoso de nuevas sensaciones y los discos formaban parte de nuestro paisaje cotidiano. O dentro de diez años cuando el mercado haya regresado a sus cauces naturales y, tengan la forma que tengan (la tendrán, no es imaginable un mundo en el que la música sea algo intangible perdido en el hiperespacio), los discos vuelvan a ser un bien común.

Recapitulemos, no es el mejor momento para Tango Jam pero, por suerte, todavía quedan pequeños héroes dispuestos a seguir remando a contracorriente para hacernos la vida más soportable. Tango Jam ya está aquí, a destiempo: pues ¡qué bien!, ¡qué gozada! No podemos permitir que una obra así caiga en el ostracismo sólo porque el mercado discográfico se haya autodestruido (ni la música, ni los músicos, ni los melómanos nos lo merecíamos). Es una responsabilidad compartida: José Reinoso ha hecho su parte, ahora nos toca a nosotros hacer la nuestra. Es justo y necesario. He consumido casi 650 palabras y no he hablado de José Reinoso, o tal vez sí: nada mejor que su música para saber algo cierto de él, todo lo demás es superfluo. miquel jurado, a orillas del Mediterráneo pero ni aquí ni allá, otoño de 2010.